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El juego propiamente dicho evoluciona, progresa tácticamente, es cada vez mas rápido, se anotan más goles y los talentos se imponen cada vez más. Sin embargo, los especialistas opinan que aun se pueden incrementar las cualidades técnicas de los jugadores, su sentido táctico y su enfoque mental.
Dichas constataciones refuerzan nuestro concepto de que la preparación de los jugadores, particularmente la formación previa y la formación de jóvenes futbolistas, las cuales han experimentado un enorme auge en los últimos años, deberán ocupar un lugar más prioritario en nuestros programas de desarrollo.
“El fútbol se ha equilibrado, la fuerza y la velocidad no dejan de aumentar, la preparación física es cada vez mas intensa, pero las tácticas siguen siendo las mismas. La técnica y la calidad individual del jugador marcar la diferencia”
“Luís Felipe Scolari, entrenador de Brasil en el mundial 2002”
En otras palabras, el fútbol deberá asegurarse de seguir manteniendo en el futuro la espectaculiralidad y las emociones generadas en la actualidad por jugadores como Zidane, Ronaldo, Del Piero, o en el pasado, por astros como Cruyff, Platini o Maradona.
Debemos perseguir una política de formación exigente, pero con un horizonte amplio. El fútbol debe ser una escuela de vida en el sentido amplio de la palabra, no solo como vehiculo para formar jugadores profesionales, sino igualmente para ayudar a los jóvenes a desarrollar su personalidad [Inteligencia, cultura, sociabilidad].
Enseñar a los jóvenes a formarse, ayudar a que sus talentos “Escondidos” se exterioricen, permitiéndoles que hagan lo que deseen con sus cualidades, son las tareas nobles y educativas del entrenador y educador del futuro.
Con esta idea en mente, es indispensable poner aun mayor énfasis en el desarrollo individual del joven jugador, respetando su edad de crecimiento, su ritmo de aprendizaje y el nivel potencial natural ya adquirido.
En el entrenamiento, es importante comenzar por la técnica, base indispensable de toda progresión del joven futbolista, además del factor motivador. Debemos incrementar su repertorio técnico, su confianza con la pelota, enriquecer su técnica durante el movimiento, corriendo a gran velocidad o bajo presión del adversario. Únicamente entonces se pasa a la preparación física y a la táctica colectiva y o vice-versa, como es aun frecuente en los programas de formación contemporáneos. ¿Es que acaso alguien no sabe que los jugadores técnicamente dotados practiquen un fútbol atractivo y espectacular? Dichas cualidades las han adquirido en tempranas fases de la formación juvenil.
Al periodo de infancia, la llamada “Edad de oro” del desarrollo sicomotor, sucede la etapa de la formación previa [12-15 años de edad], es en esta fase que se desarrolla la habilidad deportiva, es decir, la técnica y la base teórica-táctica, luego sigue la etapa de formación [16 a 19 años], en la que entrenan las capacidades especificas del rendimiento.
Dicho énfasis general en la formación constituye la base del nuevo programa técnico de desarrollo con los siguientes objetivos principales.
1. Incrementar la formación de los jóvenes futbolistas mediante una mejor calidad de entrenamiento e instrucción.
2. Desarrollar la capacitación y el perfeccionamiento de los entrenadores, particularmente de aquellos que trabajan con jóvenes futbolistas en la fase de aprendizaje.
3. Desarrollar y mejorar las estructuras del personal técnico, las condiciones de entrenamiento y los programas de formación.
“El talento no estalla súbitamente a los 25 años de edad. El buen jugador es hábil desde su infancia. Los errores se cometen frecuentemente en la etapa básica de formación. Los entrenadores son responsables, ya que se consideran directores técnicos de equipos profesionales.”
Profesor Gerardo Salorio
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